domingo, 4 de febrero de 2018

Helena Pimenta, atlético esfuerzo creativo

“Helena es de Salamanca, pero hay en ella algo de andaluz”, escribió en la revista El Siglo Luis Eduardo Siles. Quizá se refería a su aspecto: pelo negro, largo, ensortijado, ojos oscuros y grandes; quizás a esos zarcillos, pillapelos, pañuelos y estampados tan flamencos que tanto le gustan. Yo no creo mucho en el determinismo geográfico pero supongo que si algo ha influido en su manera de ser y en su concepcion del mundo no fue solo la vecindad de Andalucía y la infancia salmantina: fueron los años que pasó dando clases y haciendo teatro en Rentería, años de plomo que esa ciudad vivió en primera fila. Ahí fue donde sintió la necesidad de plantar cara al dolor con el teatro, de poner a sus alumnos, primero, y a sus vecinos, después, frente al espejo del arte, aunque su hijo le preguntara: “Ama ¿Y ahora de qué vamos a vivir?”. Ahí aprendió a asumir riesgos, “a perder un poquito, que siempre viene bien” y a dialogar con el publico, que “con su respiración va diciendo lo que quiere y lo que no quiere”. Hoy accede a ese público con una facilidad que ya quisieran para sí todos los directores y gestores culturales. Por sus obras, con el papel vendido antes de estrenar, no pasa la crisis. El secreto está en un esfuerzo creativo que ella vive, como “una permanente exhibición atlética”. Pero también en esa mezcla suya de clasicismo y vanguardia, antigüedad emocional y modernidad escénica, madurez y juventud, pasado y futuro: “Miro atrás para reconocer, nunca para pararme”. Se llama Helena, con hache, y se apellida Pimenta. Creció entre libros y música, se hizo artista entre miedos y duelos. Hoy llena las salas con Lope, con Calderón y con el verso bien dicho, lo que quiere decir bien pensado y, desde luego, bien dirigido. Su vida es puro teatro; ese teatro que nos cura las enfermedades, nos ordena la cabeza y, en fin, nos hace grandes.

[Helena Pimenta (Salamanca, 1955) dirige la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Retrato en directo, 3.02.18 en RNE. Audio entrevista y retrato:  http://www.rtve.es/a/4456499/]

sábado, 3 de febrero de 2018

Romance de la #Postverdad

Cada sábado, a ls 8:30, en el programa No es un día Cualquiera de RNE llevo una sección que se llama La Libreta Colorá. Hoy recomiendo los conciertos de Heras Casado y Javier Perianes en el Festival de Música de Canarias,  con la Orquesta Filarmónica de Munich, comento el libro La vida es pacto de Julio Somoano, el “sacrificio” y los guasaps de Puigdemont, de quien han tomado distancias los de Esquerra Republicana. Cada semana, la sección incluye unos versos de actualidad titulados el Ripituit; siempre llevan menos de 280 caracteres, para poder entrar en un tuit. Ahí va el Audio, si es que conseguimos que desde aqui funcione el enlace: https://t.co/cO0encTUJd
Y ahi van los versos de esta semana. Romance de la #Postverdad:

Siempre se llamó mentira
Hoy la llaman #postverdad
Nos mienten mañana y tarde
A la hora de cenar
En discursos, entrevistas
En tuiter, en los guasaps...
Son tantos, tan poderosos
Repartiendo falsedad
Que se queda corto el dicho
“Mientes más que un concejal”

lunes, 29 de enero de 2018

Avión Club, mi crónica de los 80


Entre mis propósitos de año nuevo está re-activar este blog, al que os asomáis muchos amigos a pesar de que yo solo aparezco de tarde en tarde. Llevo un tiempo peleándome con las tecnologías para intentar escribir posts desde el móvil o el ipad (fotos y enlaces incluidos) con la misma facilidad con que lo hago en tuiter, pero no me está resultando fácil. Lo consiga o no, voy a darles una mínima periodicidad. Mientras tanto, os cuento en que ando. Sigo en Radio Nacional de España (los fines de semana, con Pepa Fernández) voy a algunas tertulias de la Sexta, escribo los lunes una columna en el 20 Minutos y acabo de publicar un libro. Se titula Avión Club,  lo ha editado La Esfera y  es una crónica bastante completita de los años 80, los primeros en los que los españoles disfrutaron a saco de la libertad. En cierto modo es una continuación de mi libro anterior, 333 Historias de la Transición, pero éste tiene formato de novela, porque... no es posible contar los años 80 sin humo, sudor, noche y música. De hecho, el relato está ambientado en un bar que existió realmente (El Avión, en la calle Hermosilla, 99, de Madrid, donde ahora hay una papelería) y tiene como protagonista al maestro César Martínez, un personaje real, extraordinario pianista, que se pasó la vida tocando en locales nocturnos, entre cajas de cerveza y mujeres que le hablaban de tú a los hombres, y por sí mismo era un personaje de novela. El libro podéis encontrarlo -o pedirlo- en cualquier librería.  Espero que os guste.   

domingo, 27 de septiembre de 2015

En estas historias ando...

Bueno, pues ya sabéis lo que he estado haciendo en los últimos meses, aparte de trabajar con Pepa Fernández en RNE y piar de vez en cuando en la tertulia Al Rojo Vivo, de La Sexta: escribir estas "333 historias de la Transición" que me encargó La Esfera de los Libros. ¿Por qué "333"? Porque no hubo una sola Transición, hubo muchas: entre las 333 que caben en un libro de 462 páginas y... los 35 millones de personas que vivían en España en el tránsito de la dictadura a la democracia. Ese tránsito no se hizo sólo en los despachos: se hizo en las calles, los talleres, las aulas, las camas, los altares... Y eso es lo que cuento en el libro, con rigor pero con desenfado: la historia sentimental, cultural, social y vital de un periodo ciertamente interesante y, desde luego, trascendente. Muchos hicieron mucho en esos años, que reconstruyo sobre la base de 333 historias reales, con la ayuda de medio centenas de amigos. Si tienes ocasión de leerlo, ya me contarás, No es por nada, pero es un regalo estupendo para los padres, a ver si este ejercicio de memoria colectiva coincide con la suya, y para los hijos, a ver si se enteran...

jueves, 26 de marzo de 2015

Si no ando por aquí, nos vemos en la radio...o en el twitter

Buenas. Gracias por asomarte aquí. Bienvenid@. Como ves, tengo menos actividad en el blog de la que quisiera. Pero me puedes encontrar cada fin de semana en el programa de Pepa Fernández, en RNE, No es un día cualquiera, donde entre otras cosas cada sábado, a las 08:50, llevo una sección que se llama "La Libreta Colorá" (en este fotomatón estoy con mi jefa y con miembros del equipo como José Miguel Viñas, Aberasturi, Iñigo, Pardo, David V. Anduezas, Diego Galán...). Casi todas las semanas voy a la tertulia Al Rojo Vivo, en La Sexta, algunas me llaman también para Al Quite y No nos moverán de CLM-TV y a todas horas me puedes encontrar en twitter, donde me llamo @lalibretacolora, precisamente. Nos vemos.





lunes, 20 de mayo de 2013

Los Libros Imprescindibles para disfrutar la Música


En el programa donde trabajo, Los Clásicos de Radio Nacional, le pedimos el otro día a los oyentes que nos propusieran esos libros "imprescindibles" para sacarle más jugo a la música: para entenderla mejor, para disfrutarla más... Sobre la base de esas propuestas y con la ayuda de tres músicos que además son libreros, o al revés (los de la foto: César R.Altable, de El Argonauta; Lucía de Persia, de la Casa del Libro y Lola Barrodo, de Pasajes) elaboramos una propuesta con los "12 Imprescindibles", incluyendo, naturalmente, a los más votados por los oyentes. Una propuesta muy sugestiva para a todo aquel a quien le guste siquiera un poquito la buena música. En la seguridad de que te puede ser útil adjunto la lista con todas las propuestas, subrayando "Los 12 Imprescindibles":

http://www.rtve.es/radio/20130510/los-libros-imprescindibles-los-clasicos-radio-nacional/660781.shtml




miércoles, 15 de mayo de 2013

Carlos Santos, periodista y escritor

Todavía me llama la atención que algunos compañeros, recordando el libro de Guatemala, utilicen esa expresión: "Carlos Santos, periodista y escritor". Para mí que con "periodista" basta. Los periodistas escribimos y... en eso nos parecemos a los escritores. Pero con ser periodistas, que es un oficio que consiste en contar lo que ves e intentar ayudar a entenderlo, ya va bien. Por lo menos en mi caso. La verdad, qué quieres que te diga, es que yo solo sirvo para periodista.