domingo, 11 de febrero de 2018

Décima de la #Portavoza



Irene Montero, portavoz Unidos Podemos, ha armado un alboroto porque ha hablado, en una rueda d de prensa, de “portavoces y portavozas”. Su patada al diccionario ha provocado una lluvia de indignados filólogos que, curiosamente, no dicen ni pío ante las patadas a la razón, la lógica y la inteligencia que dan a diario otros políticos (y otras). La noticia no está en la invención de un palabro, sino en esa desmesurada reacción, no exenta en algunos casos de saña. Lo mismo pasó en 1989 cuando Carmen Romero habló de “jóvenes y jóvenas” y en 2006 cuando Bibiana Aido hablo de “miembros y miembras”. Todas lo hacían con la misma intención: dar visibilidad a unas mujeres que aun no tienen plena igualdad de derechos con los hombres. Bienvenidas sean las palabras, incluso las inventadas, si sirven para dar un empujón a la Historia. Al asunto le he dedicado en la radio una décima en la que, de paso, recuerdo que la lengua está siempre en evolución. Hace muy pocos años palabras como jueza, fiscala, médica o presidenta estaban fuera del diccionario y del discurso oficial.

Cuando dices portavozas
Por no decir portavoces
En lugar de darle coces
Al diccionario das cozas
Mas si la lengua desbrozas
De sexistas asperezas
Verás que aquí no hay certezas:
Aunque ni dios dice juezos
Para no meter los cuezos
Todos ya decimos juezas

Ahí va el enlace por si quieres escuchar la sección de la radio que se llama como el blog: La Libreta Colorá https://t.co/gKikp1CvCF



2 comentarios:

José Manuel Brea Feijoo dijo...

En esto, mi querido Carlos, estoy de parte de Pepa. Por supuesto que son más graves las ofensas a la razón, pero infracciones lingüísticas de este tipo, cometidas por representantes públicos, hombres o mujeres -no representantas públicas-, desoyendo los (tardíos) mensajes de la RAE respecto al fatigoso "lenguaje no sexista", serían merecedoras de sanción (o al menos de amonestación / "tirón de orejas"), como cualquier agresión cultural.
Un saludo y enhorabuena por tu buen hacer, periodístico, poético y demás.

carlos santos dijo...

Sospecho que en este asunto estoy en minoría pero mí, como ciudadano y como filólogo, me inquieta mucho más la reacción suscitada que el famoso palabro. Y entenderé siempre que las mujeres usen todos los recursos a su alcance para intentar abrirse paso en una situación de desigualdad que ya está durando demasiado. En todo este debate he visto una actitud despectiva (no es tu caso) hacia el feminismo que no veía ni en los años 70. Un abrazo